"El cambio es la única
cosa inmutable".
Arthur Schopenhauer, filósofo alemán
(1788-1860).

Si hay otro aspecto optativo que va intrínsecamente unido al estado de alarma y el confinamiento a causa de la situación que estamos viviendo, es el de la introspección. Jamás un momento más propicio para reflexionar e indagar en lo que queremos de verdad.

Que el mundo va a cambiar, de facto ya ha cambiado, eso, nadie lo duda ni a estas alturas lo discute, en todo caso lo analiza. Y en eso estamos, en el análisis y en el acomodo a las nuevas circunstancias.

Es el momento de trazar el plan acerca de cómo va a ser nuestra vuelta. Primero, decidiendo de verdad si éste es el negocio, el trabajo, la meta, la vida que nos compensa, a la que queremos y adoramos, por ende, la que nos impulsará a superar el reto. Si no es así, mejor apostar por otro sueño, otra realidad, la que nos aporte verdaderamente la felicidad.

Si nuestra apuesta es la lucha porque nuestra empresa o profesión no es solo la que nos facilita el estatus y el dinero necesario para vivir, sino que es la empresa, profesión de nuestra propia vida, todo será mucho más fácil. Tendremos mucho camino andado, seguro que ya posees conclusiones que aportar. En todo caso, se abre ante nosotros la oportunidad de la ruptura y el cambio, de un lado o de otro, decidiendo por fin qué va a ser lo mejor, pero lo mejor para uno mismo y el resto, cuando un virus nos hizo ser todos uno.

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