Shiseido rinde tributo a la belleza de las tradiciones japonesas compartiendo esta técnica como filosofía para resurgir y poner en valor lo que somos.

El "Kintsugi" es una técnica japonesa que recupera la cerámica dañada reparando las gritas con finas y delicadas uniones en oro. Esta técnica se ha convertido en una filosofía de vida. La clave está en mostrar la belleza de esas grietas al recomponerse, en vez de esconderlas.

Shiseido, la marca cosmética que fusiona las filosofías orientales y occidentales como modelo de inspiración para la belleza, celebra la imperfección y comparte que la autenticidad y singularidad residen en las grietas que forman parte de nuestra historia, nos hacen únicos y definen nuestra identidad.

"La vida, como ocurre con los objetos valiosos, no es perfecta. Y en esas imperfecciones o cicatrices es donde nos descubrimos a nosotros mismos, donde residen nuestra autenticidad y nuestra fuerza interior. Solo depende de nosotros pintar de oro nuestras piezas rotas. En Shiseido no creemos en una belleza estereotipada, valoramos la belleza que surge de la diversidad ya autenticidad de las personas así como de su recorrido vital. Entendemos la belleza como una fuerza que emana desde el interior, un sentimiento que vale la pena compartir", dice Ainhara Viñarás, directora general de Shiseido Ginza Tokyo España.

Las actrices Silvia Abascal y Marta Nieto, la surfista profesional Lucía Martiño y la consultora de moda Naty Abascal se unen a esta campaña con mensajes que inciden en que las cicatrices forman parte de nuestra historia y las circunstancias por las que pasamos nos hacen mejorar la versión de nosotros mismos, nos hacen más fuertes y más valiosos.










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