"Mucho más que los intereses,
es el orgullo quien nos divide".
Auguste Comte,
filósofo francés (1798-1857).


La semana pasada nos llegaba la noticia de que dos ferias importantes de peluquería y belleza profesional de París, Mondial Coiffure Beauté y Beauté Sélection Paris, se fusionaban para formar un único salón profesional del sector en la ciudad: MCB by Beauté Sélection. Este acuerdo alcanzado por los organizadores de ambos eventos busca unir sus experiencias, recursos y esfuerzos para lograr crear una feria mucho mejor para todos los profesionales.

Esta situación contrasta tristemente con la que podemos observar en el sector español, donde se celebran una multitud de eventos pequeños que pelean por superarse los unos a los otros. El ambiente es especialmente tenso en Barcelona, donde dos ferias de belleza y peluquería compiten agresivamente entre sí, con apenas cuatro semanas de distancia entre sus fechas.

Al final, los principales perjudicados son los propios profesionales, que se encuentran con eventos reducidos que no representan a la mayoría del sector. Las firmas expositoras quedan divididas entre la infinidad de ferias, pues no pueden permitirse asistir a todas ellas, y el profesional que acude en busca de contactos y novedades ve como su experiencia queda muy limitada por culpa de ello. Las quejas desde ambos lados son predecibles: los visitantes se quejan de la poca variedad de expositores, y las firmas se quejan de la división del público asistente.

Quizás habría que plantearse la necesidad que tiene una ciudad como Barcelona de celebrar dos eventos profesionales de estética y peluquería, cuando lo único que consiguen es perjudicarse el uno al otro, y, en definitiva, al mismo sector. Las ferias y eventos profesionales deben ser una herramienta beneficiosa para todos aquellos que dedican su trabajo, dinero y esfuerzos al sector, no una excusa para aumentar el propio ego y un arma para atacar al contrincante.

Con un frente unido, tanto los organizadores de eventos como las firmas y los profesionales saldrían ganando en calidad para el sector y en imagen de cara al exterior. Colaborar hacia un objetivo común, compartiendo recursos y experiencia, sería una salida inteligente en este caso, y se podría trabajar hacia un evento de calidad que podría convertirse no ya en una referencia a nivel nacional sino incluso aspirar a ser un evento de imagen internacional que generara y reforzara el sector en España. El sector y Barcelona bien se lo merecen.

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