"El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo"
Friedrich Nietzsche, filósofo alemán (1844-1900).

La importancia de diferenciar nuestra empresa de las demás se subraya ahora, cuando la crisis económica impera. Para ello, hay que realzar todos los aspectos positivos de la estética como arte. Y como cualquier arte, es subjetivo, singular y diferente según la persona que lo transmite y lo hace realidad. Para no caer en la repetición y mimetización de las actitudes conviene crear -y transmitir- una marca personal. Hay que sacar lo mejor que llevamos dentro para aportar el mejor servicio al cliente: un buen asesoramiento según sus posibilidades y particular situación, un tratamiento personalizado y un seguimiento de su evolución hasta cumplir sus objetivos.

Para ello hay que mirar la estética en positivo, sin obsesiones, miedos o temores. Viéndola como una aliada. Es importante cuidar a cada cliente e intentar conseguir objetivos adaptados a su perfil. Y para ello hay que escuchar mucho, aconsejar al cliente viendo cuáles son sus opiniones y evoluciones y seguir al día en todas las novedades y tendencias del mercado. Además de aplicar el maquillaje correcto y los preparados cosméticos adecuados, hay que asesorar también a nuestras clientas sobre la importancia de una alimentación sana, una vida alejada del estrés y el saber dejar de correr para pararse a respirar bien y pensar sobre nuestras aspiraciones.

Para crear nuestra particular marca personal tenemos que indagar para encontrar nuestros puntos fuertes y, una vez somos conscientes de ellos, explotarlos para transmitir nuestro mensaje. El apasionante mundo de la belleza y la estética nos brinda muchos retos, pero nosotros estaremos encantados de descubrir sus soluciones juntos.









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