La hipersensibilidad cutánea resulta ser la predisposición genética más generalizada, según el estudio lanzado por la marca de cosmética genómica One.Gen/0,1. Otros datos de este estudio determinan que este problema es desconocido por la mayoría de la población.

Como bien es sabido, una excesiva sensibilidad dérmica conduce a un envejecimiento prematuro de la piel, al dificultar los mecanismos de regeneración celular de nuestro organismo. Cerca de un tercio de la población estudiada, un 27%, presenta alteraciones en los genes relacionados con la activación de la respuesta inflamatoria de la piel.

Estos genes, ICAM1 y CRP, están relacionados con la producción de una proteína clave en la respuesta inmunológica e inflamatoria de la piel. Según la Project Manager de Prima-Derm, Elaine Ferreira, "si hay SNPs o variaciones en la expresión de estos dos genes, el sistema inmune estará activado todo el tiempo y de modo inespecífico, aportando una piel más intolerante y sensible".

Según el estudio demostrado por One.Gen/0,1, además de hipersensibilidad y rojeces en la piel, las personas que fueron estudiadas en la muestra presentan alteraciones en estos dos genes y sufren una degradación de la matriz extracelular (MEC), frenando así el proceso de regeneración celular.









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