La tecnología de la belleza se basa en usar productos que las mujeres utilizan a diario el maquillaje para abrir puertas, llamar a la policía o hacer música. Cada movimiento como puede ser sonreír, elevar una ceja, guiñar un ojo, mover los dedos... acaban siendo interfaces de entrada para múltiples dispositivos.

Un ejemplo que propone esta profesional, llamada Katia Cánepa Vega, son unas uñas tecnológicas a las que se les colocan chips RFID y permite hacer muchas cosas, como abrir cerraduras, puertas o bien pagar la cuenta. La beauty technology es un proyecto que idea desde sombras de ojos metalizadas y hechas con compuestos químicos, a maquillajes conductores. Es decir, una gama de productos cosméticos dentro de los wearable computers.

Otra idea de Katia tiene que ver con las extensiones de cabello. Creó unas metalizadas. Estas permiten hacer diferentes funciones desde el punto de vista de la seguridad como mandar mensajes desde el móvil o bien alertas a la policía cuando una está en peligro.

También destaca el maquillaje conductor o Conductive Makeup. Un maquillaje que permite llevar a cabo un control gestual de los dispositivos gracias al simple parpadeo de los ojos. Esto es gracias a que el maquillaje está realizado con productos conductores que permite conectar sensores.

Estos productos todavía no se comercializan pero estamos seguros que no les queda demasiado tiempo para verlos en el mercado, pues la tecnología aplicada a la belleza y la cosmética sólo acaba de empezar y todavía le queda mucho camino por recorrer. Si bien es de destacar que este tipo de maquillaje es algo excéntrico y extravagante.









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