De la totalidad de los pacientes que colaboraron en el estudio, hasta un 98% se habían sometido a una o más dietas a lo largo de su vida, siempre sin éxito al recuperar el peso perdido o más poco tiempo después. "Las dietas no funcionan porque exigen un esfuerzo permanente. Somos capaces de sacrificarnos para alcanzar un objetivo concreto, pero conforme va transcurriendo el tiempo nuestra fuerza de voluntad disminuye. El único camino que ha demostrado verdadera eficacia para perder peso y mantenerlo a largo plazo es el cambio de hábitos", explica el Dr. Fernando Saenger, director de Clínica Opción Médica y fundador de Clínica Londres.

El 52% de las mujeres decidió buscar una solución definitiva para acabar con el sobrepeso y/o la obesidad por razones principalmente estéticas, con la intención de verse mejor. En cambio, el 63% de los pacientes varones encuestados afirma que la salud es lo que más les preocupa. A partir de los 45 años las prioridades cambian y para ambos sexos la salud se convierte en el punto de inflexión.

Respecto al grado del exceso de peso, el 41% de los pacientes que acudieron al centro médico padecía sobrepeso, el 52% obesidad leve o moderada tipo I-II, y el 7% restante obesidad mórbida o extrema. La revelación de estos datos sorprendió al 86% de los pacientes, que, tras conocer su peso y su IMC (Índice de Masa Corporal), confesaron que, aunque eran conscientes de que les sobraban unos kilos, la cifra era superior a la esperada. "Cuando el exceso de peso es del 60% o superior la obesidad recibe el nombre de mórbida y sitúa a esta persona en peligro de muerte prematura. Los estudios clínicos revelan que la mortalidad de las personas que padecen estados avanzados de obesidad es de entre 12 y 18 veces mayor que la normal", afirma el Dr. Saenger.

Cuando se preguntó a los pacientes encuestados por las razones que les habían llevado a sufrir sobrepeso u obesidad, el 61% lo achacó a malos hábitos alimenticios como picar entre horas y/o una mala selección de alimentos, el 16% al sedentarismo o la falta de actividad física tanto por razones voluntarias como involuntarias, el 7% alegó causas genéticas y el 2% creía que su exceso de peso era consecuencia de enfermedades tiroideas y/o problemas hormonales. El 14% restante no supo concretar el motivo o indicó otras causas.

"La clásica frase 'los nervios me engordan' tiene mucho de cierto. Numerosos estudios demuestran que efectivamente existe una relación directa entre la obesidad y niveles altos de ansiedad. De hecho, la prevalencia de obesidad asociada a este tipo de enfermedades no ha hecho más que aumentar durante los últimos 10 años. La razón es que muchas personas buscan consuelo en la comida para aliviar su angustia", explica el doctor. "De hecho, casi 2 de cada 3 pacientes que en 2013 nos solicitaron consejo médico para adelgazar fueron diagnosticados de trastornos por estrés y/o ansiedad”.

Nuevos tratamientos médicos contra la obesidad

Durante los últimos años, todos los avances científicos aplicados al tratamiento de la obesidad se han enfocado en la búsqueda de alternativas menos cruentas que las cirugías de la obesidad, pero que ofrecieran resultados similares:

Balón Intragástrico Ajustable (BAS): cuenta con un diseño especial que permite aumentar y disminuir su tamaño, si es necesario, para perpetuar la sensación de saciedad. Además, el BAS está autorizado para permanecer en el estómago hasta 1 año, por lo que el paciente goza del doble de tiempo para afianzar los nuevos hábitos alimenticios y de estilo de vida adquiridos.

Método POSE: se trata de una reducción de estómago por vía oral, por lo que se convierte en una técnica mínimamente invasiva que consiste en modificar la forma y la capacidad del estómago entrando por la boca, sin incisiones. El POSE es un tratamiento de tipo ambulatorio, por lo que el paciente puede volver a casa el mismo día tras la intervención y retomar sus actividades habituales en tan solo 24 horas.

Fuente: Clínica Opción Médica.









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