"Ninguna cosa despierta tanto el
bullicio del pueblo como la novedad".
Francisco de Quevedo, noble, político y
escritor español del Siglo de Oro.
El Pantone 2026, interpretado desde la peluquería profesional, marca un giro hacia una estética más consciente y sofisticada. Lejos de los colores planos o excesivamente vibrantes, esta tendencia apuesta por tonos matizados, profundos y envolventes, donde la naturalidad se convierte en lujo.
La paleta se mueve entre marrones refinados, beiges cremosos, cobres suaves y nudes personalizados, pensados para realzar la textura del cabello y adaptarse a cada cliente. El color deja de ser una imposición de moda para transformarse en una expresión personal, construida desde la técnica.
Balayages sutiles, glosses de brillo controlado y acabados translúcidos son clave para crear colores que evolucionan bien en el tiempo. En este contexto, el peluquero asume un rol esencial como artista y asesor, elevando el servicio a una experiencia a medida.
En 2026, el color no busca destacar por exceso, sino por elegancia, equilibrio y emoción.
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