El pasado 24 de enero, una fulminante enfermedad arrebató la vida a José Luis Pérez Sorribas, Sorribas para todos, uno de los mejores peluqueros con que ha contado Gijón.

Aunque nacido en Cataluña hace 61 años (el 2 de febrero hubiera cumplido uno más), recaló en la ciudad asturiana tras su buen hacer profesional en Santander, como colaborador del mítico Manuel. Su trabajo en la ciudad comenzó, en la década de los 70, regentando uno de los salones de Rodrigo. Su primer salón vio la luz en la calle del Horno, donde empezó a destacar, con nombre propio.

A finales de la década de los 90, Sorribas dotó a sus negocios de la última tecnología, a pie de calle. En 1997 adquiere un local en la esquina de las calles Libertad y Carlos Bertrand. El escenario apropiado para obsequiar a Gijón con una moderna peluquería, que contaba con nueve empleados. 2008 es el adiós a las tijeras. Su nombre, como profesional, pasaba a formar parte de la intrahistoria de Gijón, una historia diaria que se hace con la personalidad destacada de gente como Sorribas, exigente, perfeccionista, amante del trabajo bien hecho, de su profesión... hasta que un maldito cáncer nos lo arrebata en la Clínica Universitaria de Navarra.

¡Adiós, Sorribas, un nombre que es sinónimo de PELUQUERÍA, con mayúsculas, en Gijón!

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