"Lo peligroso no es evolucionar; lo peligroso es quedarse quieto".
Jeff Bezos.
La situación delicada actual de las ferias profesionales refleja un cambio profundo en el sector de la belleza y, especialmente, en la peluquería. No se trata únicamente de una menor presencia de marcas o profesionales, sino de una transformación estructural del modelo de negocio y de participación en eventos.
La reciente feria realizada en Barcelona es un reflejo claro de ello, prácticamente no hay representación empresarial del sector peluquería y una continua pérdida de expositores. Las empresas expositoras de peluquería han desaparecido prácticamente. De la feria de Madrid, ahora renombrada sin más como Look Madrid pero con la misma fórmula, ocurre lo mismo desde hace ya varias ediciones.
No es nuevo cierto, pero tampoco hay reacción de cambio de modelo y un cambio de hábito que parece irremediable visto las cifras. Las empresas ya no exponen en ferias como antes porque el modelo tradicional dejó de ser rentable para muchas de ellas. Antes, una feria era casi la única forma de generar notoriedad, captar distribuidores, clientes y enseñar novedades. Hoy eso cambió completamente.
El coste es alto y el retorno es incierto, las redes sociales y medios online sustituyeron parte del impacto: el profesional actual ya no compra por los mismos canales, el sector está cansado del "show" sin negocio, la estructura del mercado cambió con menos distribuidores, más marcas nicho, más freelancers, más micro-salones...
La peluquería sufre una crisis larga y silenciosa por la pérdida de clientes, subida de costes y la gran dificultad de encontrar personal entre otros y todo ello incide desafortunadamente en el sector como tal y en lo que hoy representan estas citas feriales que inevitablemente pierden dimensión e influencia y por el que perdemos todos como sector.
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