El pasado 23 de mayo fallecía José Antonio Martínez, conocido así por su segundo apellido, a los 91 años de edad. A lo largo de su carrera, este peluquero llegó a peinar a familias de alto poder económico e incluso a famosos como el pentacampeón del Tour de Francia Jacques Anquetil y a Miss España en el año 1973.

A finales de los años 60, Rodrigo se especializó en el corte a navaja y se convirtió también en el primer peluquero que importaba implantes capilares a nuestro país.

Rodrigo aprendió la profesión de manos de un peluquero catalán mientras realizaba el servicio militar en Palma de Mallorca. Una vez licenciado, regresó a Gijón donde alquiló un sillón por 30 pesetas en la peluquería de su tío Amable. Con el tiempo inició sus primeras incursiones como empresario, fundando varios salones distribuidos por el Principado de Asturias, Cantabria, País Vasco, Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Castilla y León, así como diversas academias. A la primera peluquería, localizada en El Carmen, le siguieron otras aperturas durante los años 60 y 70. Hombre inquieto y curioso, con ganas de progresar, llegó a viajar al extranjero donde visitó lugares como Brasil, Estados Unidos, China, Alemania, Francia, Italia y Argentina.

Avanzado a su época

A finales de los años 60, Rodrigo se especializó en el corte navaja y se convirtió también en el primer peluquero que importaba implantes capilares a nuestro país. En concreto, este peluquero, maestro de una generación de profesionales inspirados en su obra, trajo un implante capilar novedoso, originario de Alemania. Además, tenía las cosas muy claras. A sus empleados les recordaba que lo importante es crear una imagen y no limitarse a cortar el pelo. Probablemente, y sin saberlo, Rodrigo empezaba a introducir el visagismo y la asesoría de imagen en la profesión. Sin duda, un visionario que también ha dejado un hueco en la peluquería de ayer, de hoy y del futuro.









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